tuning_extremo.jpgHace poco más de diez años, en España comenzó a desarrollarse el fenómeno tunning de una manera más “profesionalizada” y extendida. Entre comillo profesionalizada especialmente por que hasta entonces las mayores modificaciones que se hacían en este país pasaban por pedir el alerón o las llantas de aleación de nuestra lista de opciones, y a partir de la segunda mitad de los noventa empezamos a ver los primeros establecimientos dedicados en exclusiva a este negocio.

Se empezaba a hablar de filtros de aire “mágicos” que regalaban decenas de caballos, de silenciosos de escape que regalaban otros tantos y de los primeros “chisp” milagrosos a la vez que llegaban los primeros kits de carrocería basados en taloneras, bajos para paragolpes, alerones por no olvidar de las llantas de aleación de los primeros amortiguadores sport.

Poco o poco se fue evolucionando y el boom diesel supuso la chispa ademada para encender la mecha de las reprogramaciones  y un poco de las preparaciones motor, que en España siempre han sido en su mayoría verdaderas chapuzas sin sentido, aunque sobre este tema abriré en breve un amplio artículo.

Aparecieron las primeras revistas tunning, se empezaron a ver las preparaciones serias  a nivel de motor, chasis y carrocería que provenían de Alemania y EEUU. La gente empezó a personalizar sus coches, pero muy pocos fueron los que lo hacían bien y gastado una cantidad de dinero seria haciendo transformaciones serias.

Si decimos que en un porcentaje muy alto la mayoría de preparaciones se podrían calificar de “patatunning” o “cutretunning” no nos equivocaríamos mucho. Es cierto que a veces esto dependía del gusto del consumidor, pero muchas otras la mejor o peor fe del comerciante tenia mucho que ver con las cosas que se montaban.

 En resumen, mucha cantidad, poca calidad y además asociado a “bakalas” en declive, macarras con las ventanillas bajadas y su música reventando los tímpanos de los que le acompañaban. Sin duda, una buena forma de llamar la atención, molestar a los demás y mostrar mal gusto.

Hubo un punto de inflexión que dio un soplo de aire fresco al mundo del tunning. La aparición de la saga de películas de “Fast & furius”, especialmente las dos primeras, y el juego “Need for Speed Underground” dieron un nuevo impulso al mercado, encontrado gente que compraba coches tipo, y los preparaba a imagen y semejanza.

Creo que es legítimo y digno que una persona quiera personalizar su vehículo, tener algo único y que además pueda sentirse realizado con ello. Es la ley de la oferta de la ley y la demanda, pero ¿donde esta el limite del tunning?

No nos podemos olvidar que un automóvil no solo es un carruaje de cuatro ruedas motorizado, sino que es un vehículo homologado que debe cumplir una normativa de seguridad y reglamentación mínima pero muy estricta, así como otras reglas medioambientales en cuanto a contaminación y acústica cada vez más duras.

No podemos decir a nadie como diseñar su vehiculo ni como pintarlo, pero no podemos admitir que se monten kits de carrocería “piratas”, no homologados,  que caso de impacto pueden perjudicar a la seguridad del propio conductor y acompañantes así como a los demás individuos de la vía y entorno. En la mayoría de los casos nos encontramos con simples pieles de fibra, a veces afiladas, que con total seguridad no cumplen con su misión.

Tampoco podemos criticar a nadie por querer ganar algo de potencia intentando hacer pequeñas mejoras. Pero la pena es que en este negocio se venden algunos milagros a cuatro pesetas, cuando si realmente se conociera el verdadero funcionamiento de los motores actuales a nivel de gestión electrónica nadie se gastaría el dinero en soluciones que o por un lado no van a aportar nada o que por el contrario son totalmente perjudiciales para la fiabilidad de la mecánica. Y me voy a reservar sobre este tema… por que pretendo abrir los ojos a muchos con  un extenso post sobre “motores, verdades y mentiras del tunning”

Ya puestos, tampoco podemos decir a nadie que no mejore su chasis o suspensión con muelles cortos, amortiguadores duros y neumáticos sobredimensionados… pero ojo, esta elección es mucho mas complicado que i simplemente a la tienda de turno y comprar cualquier cosa e instalara de cualquier forma.

Son muy pocos los profesionales de este negocio que realmente se preocupan por sus clientes. Que asesoren y que sean honestos y que sean capaces de dejar de vender algunas cosas con tal de velar por el bien del usuario que se va a gastar sus euros por tener el coche a u gusto.

Yo no soy partidario de cambiar el aspecto de los vehículos con kits muy aparatosos o con trabajos de fibra por conseguir formas imposibles. Prefiero cosas sencillas que puedan ensalzar la deportividad de la carrocería. Tampoco soy de los que  aconsejan gastarse dinero en preparar motores pequeños para no ganar casi nada y si partir de un motor de alta gama para hacer una preparación seria, pero eso si a costa de soltar mucho dinero. Pero de lo que si que estoy claramente a favor es de mejorar el equilibrio de nuestro coche. Mejorar los frenos con mejores pastillas y/o mejores discos, suspensión más firme y neumáticos en una dimensión adecuada.

Es cierto que a veces estas decisiones no son las que hacen al coche extremadamente “tunning” pero por el contrario le dotan de un equilibrio que lo hace eficaz, mas seguro y que puede satisfacer mas y mejor al conductor y ocupantes.

Pero lo que si hay que reconocer es que al día de hoy el mercado “tunning” está en plena decadencia. Los comercios especializados ahora venden más navegadores y pantallas Lcd que reprogramaciones para motor ó llantas, y lo mejor de todo es que poco a poco la gente empieza a comprar con más sentido y no pretenden hacer un coche de regreso al futuro de una cafetera con ruedas.

Y parte de culpa la tiene la nueva legislación y las nuevas normas de homologación para modificaciones en vehículos que sin ella ya no se pasa la ITV. Y de verdad… me llena y me alegra esta situación. En parte por que va a evitar la circulación de verdaderos peligro en la carretera y solo va permitir cambios n su justa medida.

También me alegro de que hayan cambiado los gustos de los conductores y que además se dejen de vender piezas piratas, no reglamentadas de calidades pésimas y que ningún fabricante de automóviles ni estaría dispuesto, ni podría aceptar montar cualquiera de sus automóviles.

Debemos promover el “tunning” inteligente, esas  modificaciones que aporten un beneficio en la seguridad y que respeten al medio ambiente, o esos cambios estéticos que simplemente mejoren la vistosidad de nuestro cuatro ruedas sin prejuicio de otra propiedad del mismo.

Así que, me alegro efusivamente de la desaparición del cutretunning, me alegro por que cada vez la gente hace preparaciones más inteligentes, y me alegro de que los fabricantes nos permitan elegir entre tantas opciones como para no tener que acabar cambiado la configuración técnica del mismo.

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