El bicho, algo más que fusión flamenca.
Escrito por Michael Affabili en Miscelánea, tags: Letra de canción, Opinión, Video
Aunque a veces he sido un tanto excéptico sobre grupos musicales, siempre surge la posibilidad que con el tiempo, una primera impresión de aburrimiento y sin sabor, se acabe convirtiendo e un giro hacia la admiración.
La primera vez que escuche algunas canciones sueltas de El bicho me quede la verdad… que ni frío ni calor. Pero fue después de asistir al concierto que realizó en Zaratan a primeros de abril donde cambié de forma de pensar.
Y el caso es que en un primer momento me pareció más de lo mismo. Flamenco texturizado con un poco de color por la composición peculiar de los instrumentos, pero con falta de tirón como para atraer a masas. Seguramente me haya equivocado con esa apreciación.
En los últimos años han surgido muchos grupos haciendo fusión flamenca. Ojos de Brujo o Chambao son los mas conocidos además de ser diametralmente opuestos en estilos a pesar de que comparten denominador común.
En este su tercer disco, VII, se muestra un Bicho maduro con una búsqueda incansable de conexión con el publico a través de mensajes profundos envueltos en una atmósfera intima que genera la voz de Miguel Campello. El grupo no se donde podrá llegar, pero lo que tengo claro es que Miguel tiene suficiente entidad y presencia como para desmarcarse por méritos propios como uno de los registros mas brillantes de las voces de este pais.
Está claro que no es oro todo lo que reluce, y EL Bicho no llegará a las superventas como Un canto del loco, pero no por que puedan, sino porque buscan una distinción que les aporte un grado de calidad y distinción que de cara al publico entendido se convierta en el reconocimiento por parte de sus adeptos y de la crítica, que ya de por sí, hoy por hoy es muy buena.
No les voy a engañar. En el concierto hubo momentos donde las paranoias y los solos del grupo aburrían hasta a las arañas del multiusos de Zaratá. Suenan bien, son distintos y hacen algo que gusta, pero por favor…no más canciones de veinte minutos al estilo bolero de rabel. Menos mal que el espectáculo mereció la pena. Lastima que el público pucelano sea más soso que el pan sin sal, por que se echo de menos un poco más de calor.
Me despido diciendo eso de “… y yo que soy de los malos¡¡¡”
fotos: www.elbicho.com

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